lunes, 13 de julio de 2009

...Y otras bien.

Durante estos dias de convalecencia, en los que he tardado tres semanas en expulsar la piedra ("piedrecita") del riñon, encontrandome ya bien, durate estos dias, pues, trajo Montse a casa un gorrion que se encontró en la calle, que no podia volar por ser muy pequeño aún, y que no podia tenerse en pié porque tenia una patita rota. Muy posiblemente cayó del nido (o lo tirararon la madre o el hermano por aquello de la seleccion natural), el caso es que, desafiando las leyes naturales, Montse se lo arrebató a la naturaleza y lo subió a casa con una jaula recien comprada. Lo hemos estado alimentando , cuidando, y despues de tres semanas la patita ya la tiene fortalecida hasta el punto que revolotea por la jaula y se posa perfectamente con las dos patas. Pía para pedir comida, que le damos acercandosela al pico con la punta de una cañita, y recibe la comida como si puera del pico de la madre. Ya bebe agua solo y picotea lo que encuentra por el suelo y considera que es bueno para comer. En el momento que veamos que puede volar perfectamente y valerse por sus piernas, no habrá más remedio que darle la libertad que necesita para sobrevivir por sí mismo y que busque su ambiente natural, porque un gorrion enjaulado no tiene muchas posibilidades.

Una de las visitas que recibió mientras lo sacábamos a la terraza durante el dia, fué una cotorrita de esas que abundan ahora tanto por los arboles de las plazas y calles, y que conseguí fotografiar sin que se espantara. Es la foto que acompaño a esta anecdota. Unas veces estamos mál, pero si nos aliamos al tiempo, volveremos a estar bien, del riñon, de la patita, de las enfermedades, del desprecio de los demas que nos apartan...

Pinchar en la foto para verla ampliada

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